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lunes, 3 de enero de 2011

Variaciones 7,8 y 9

7) Versión diálogo macarra

(Patio de un instituto, durante el recreo. Dos amigos se encuentran)
-Amigo 1: ¡Ey, qué pasa tronco!
-Amigo 2: Pos na, aquí. ¿Qué te cuentas?
-Amigo 1: Buá, ayer tuvimos una clase mazo rara…
-Amigo 2: ¡Ostras, tú! ¿Y eso?
-Amigo 1: Pos mira: que vino la Carol, la pibona rubia esa con un libro y va y se le cae al suelo. El profe entonces va y se lo recoge… ¡pero va y pone una cara que no veas!
-Amigo 2: ¡Hala, hala, halaaa! ¿Qué había, qué había en ese libro?
-Amigo 1: Na, no tenía na. ¡Todas las hojas en blanco, tú!
-Amigo 2: Pfff, pos vaya cosa…
-Amigo 1: Ya ves, tronco. Pero lo chungo fue que la Carol, que se cree una listilla, va y dice que escribamos frases pa rellenarlo y hacer así una historia.
-Amigo 2: (Risas) ¡Qué rollo! ¿Y tú qué pusiste?
-Amigo 1: Pos lo que pensaba de esa actividad: “Es un rollo patatero, me abuuuurroo”.
-Amigo 2: (Risas) ¡Qué notas estás hecho, tú!
-Amigo 1: Ey, ¡y con orgullo de serlo! Luego, al final de la clase, la Carol se llevó el libro to happy y lo dejó plantao en un árbol que había por ahí.
-Amigo 2: Aaaaah…
-Amigo 1: Dijo que para que otros tíos lo recogiesen y siguiesen escribiendo historias y tal… (Risas) ¡Cuando vean mi frase se van a partir!
-Amigo 2: ¡Es que sí! (Risas).
(Suena el timbre que indica el final del recreo. Se despiden y vuelven los dos amigos a sus respectivas clases).
-Amigo 1: ¡Buá!, otra vez pa clase… ¡Ta luegoooo!
-Amigo 2: ¡Chaoooo!

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8) Versión examen tipo test

Marque con una cruz la opción correcta. Cada acierto vale 1,25 puntos.
1.- ¿Qué fue lo que atravesó el parque por la noche?
a. Un ave rapaz
b. Una oscura silueta
c. Un jardinero
2.- ¿Qué llevaba consigo?
a. Un libro de aspecto viejo
b. Un sándwich de jamón y queso
c. Una maleta con “cincuenta de los grandes”.
3.- ¿Qué fue lo que hizo que el elemento de la pregunta dos se moviese y doblase?
a. La fuerza del viento
b. Una urraca
c. Un vagabundo
4.- ¿Quién era Carolina?
a. La profesora del colegio.
b. Nadie. Es producto de la imaginación del examinador.
c. Una niña que, de camino al colegio, recogió el elemento de la pregunta dos y se lo llevó consigo.
5.- ¿Qué sorprendió al profesor/a cuando impartía clase?
a. Un pájaro se metió en el aula por la ventana que se había abierta
b. El elemento de la pregunta dos se cayó al suelo
c. La alarma antincedios empezó a sonar
6.- ¿Qué hizo después Carolina?
a. Nada. Carolina no existe
b. Cogió con sus manos al pájaro y dejó que escapase por la ventana
c. Dijo que podían escribir una historia a partir de frases que entre sus compañeros escribiesen en el libro de aspecto viejo
7.- Acabadas las clases, ¿qué fue a hacer Carolina?
a. Dejó el elemento de la pregunta dos al lado de un árbol
b. De nuevo no hizo nada. Carolina no existe
c. Quedar con unos amigos para tomar café
8.- ¿Cómo termina la historia?
a. El sándwich de jamón y queso fue devorado por los pájaros
b. La maleta de “cincuenta de los grandes” desapareció misteriosamente del árbol
c. El libro de aspecto viejo fue pasando de mano en mano y recogiendo más historias.

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9) Versión cómic





domingo, 2 de enero de 2011

Variaciones 4, 5 y 6

4) Versión repugnante

Una oscura silueta atravesó el parque. Un parque mugriento, lleno de basuras. Más que un parque parecía un vertedero. La silueta a duras penas podía moverse por la montaña de residuos asquerosos que llenaban el lugar. Llevaba consigo un libro, viejo y sucio. El hedor que emanaba era insoportable, que no contrastaba con el ambiente irrespirable del aquel inmundo paraje. El libro fue depositado en un banco. Sus maderas estaban podridas, y los hierros que apenas las sujetaban, estaban oxidados. Por suerte, el tufillo se mitigó un poco cuando una ráfaga de viento irrumpió, provocando que el libro se abriera y pasasen sus páginas, amarillentas y mohosas. Al cesar el viento, su última hoja quedó doblada.
A la mañana siguiente, una niña, de nombre Carolina, a quien no le importaba ensuciarse (como a la mayoría de los niños), corrió hacia el parque a coger el libro. Se lo llevó a la escuela. La escuela era un edificio declarado en ruinas por el Ayuntamiento, pero seguía funcionando a pesar de todo. Las clases de Primaria estaban en un sótano sin apenas luz, con el techo apuntalado. Carolina dejó el libro sobre su polvoriento pupitre. El profesor, don Matías, que ese día explicaba la lección de Conocimiento del Medio sobre la higiene personal, se sobresaltó al oír cómo el pupitre de la niña cedía, dejando caer también el libro. Don Matías cogió el libro del suelo, llamándole la atención que no tenía nada escrito, exceptuando la última hoja, doblada, donde aparecían palabras, horriblemente garabateadas, imposibles de entender, debido también a enormes manchas de tinta. Todos los alumnos se preguntaron porqué ese repugnante libro estaba en blanco. Carolina propuso que todos escribieran en sus hojas unas frases que, poco a poco, fueran formando una historia. Algunos niños no estaban muy seguros de poder escribir en ese libro de páginas tan mugrientas, pero al final lo hicieron. Sin embargo, las frases que se escribieron quedaron igual de incomprensibles que las de la página doblada.
A pesar de esto, Carolina, al terminar la clase, junto con el libro caminó, no sin esfuerzo, por los adoquines desprendidos de la calle, con más problemas si cabe con la lluvia que empezaba a caer. Esta lluvia provocó un barro espeso y pringoso en los lugares donde había tierra, como la que hay alrededor de los árboles. En uno de ellos, un enorme pino lleno de agujeros y medio caído, la exhausta Carolina dejó el libro. Poco a poco, otras manos pringosas por el sudor continuarían la historia iniciada por los alumnos del cole en ruinas, ensuciando más aún el antihigiénico libro.
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5) Versión noticia
El Eco, domingo 2 de enero de 2011
SOCIEDAD
La increíble historia del pequeño libro perdido
Una niña de siete años de Encinar de Arriba promueve crear una historia en un libro sin dueño con las hojas en blanco.

Daniel Reizábal. Albacete.
El pequeño libro perdido. Así es conocida por los habitantes de la pequeña localidad de Encinar de Arriba (Albacete) la curiosa historia que ha hecho que, durante un par de semanas, la vida cotidiana de este pueblo de doscientos catorce vecinos haya girado en torno a las letras.
Todo comenzó la noche del 13 de diciembre cuando, según una testigo presencial, doña Juliana, un hombre atravesó el parque municipal con un libro entre sus manos, el cual depositó en un banco. Doña Juliana contó que, justo después, una gran ráfaga de viento abrió el libro, pasando sus páginas y, tras cesar, se cerró bruscamente.
El día 14 por la mañana, Doña Juliana volvió a mirar por su ventana al parque y vio pasar a la hija de unos vecinos, llamada Carolina, que cogió el libro. Contactamos con los padres de la niña, para que nos contaran cómo se le ocurrió a la pequeña la idea que la ha hecho famosa. “Carolina es una niña muy espabilada, y siempre está leyendo y creando historias, es su mayor afición”, comentaba orgullosa su madre. “Al descubrir ese libro abandonado, lo cogió y se lo llevó al cole”. Allí, el libro cayó al suelo, y el profesor de Carolina, don Julián, lo recogió sorprendido, al descubrir que no tenía hoja escrita, salvo la última, que se encontraba doblada, con sueltas sin ningún sentido aparente. “Fue un momento muy desconcertante”, nos explicaba don Julián. “¿Qué sentido tenía ese libro?”. Fue aquí cuando a Carolina se le ocurrió la brillante idea de crear una historia a partir de las frases que los demás compañeros de clase fueran escribiendo en las páginas en blanco. Pero la iniciativa no acabó aquí. Al terminar la clase, la niña cogió el libro y lo depositó al lado de un árbol cercano a la escuela. “Fue una idea magnífica, ya que así, los demás vecinos del pueblo pudimos aportar nuestras frases y que la historia fuese creciendo más y más”, comentó el alcalde, don Benito Pérez. “Así, todo el pueblo ha hecho volar su imaginación”. Y todo gracias a una niña, que ha conseguido unir al pueblo alrededor de la fuerza de las palabras.
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6) Versión crítica cinematográfica
El libro perdido **
Comedia/EEUU/2010/101 minutos/Warner Bros./Director: Rob Letterman/Actores: Tina Fey, Will Ferrell, Mairi Ella Challen.
Llega a los cines de toda España la comedia de aventuras estadounidense de estas navidades. El libro perdido (The lost book), adaptación a la gran pantalla del best-seller homónimo de Mark Haddon, y dirigida por Rob Letterman, hará pasar unos divertidos momentos a niños y no tan niños. Cuenta la aventura de un libro abandonado por su mezquino dueño en un parque al anochecer. A la mañana siguiente, Carolina (Mairi Ella Challen), una pizpireta niña de siete años, lo recoge y se lo lleva a la escuela. Pronto descubrirán, junto con su profesora (Tina Fey) y compañeros, que ese libro está en blanco, salvo la última página, doblada, la cual tiene escritas palabras sueltas, pero sin ningún sentido. A Carolina se le ocurre la brillante idea de proponer a sus compañeros escribir frases en las páginas vacías para formar una historia. Al terminar, deposita el libro en un árbol, para que así otras personas puedan continuar el relato. Agradable largometraje que nos hará reflexionar sobre el valor de los libros y la fuerza de las palabras.

Variaciones 1, 2 y 3

1) Versión diario

Martes, 7-12-2010
Querido diario:

Hoy ha sido un día distinto a los demás. Yendo de camino al colegio he encontrado en un banco de la Plaza de los Tréboles un libro. Parecía que no tenía dueño, por lo que decidí cogerlo. Ya en clase, mientras don Matías nos impartía la clase de Arte, el libro se cayó al suelo. El profe lo cogió y se llevó una gran sorpresa al ver que sus hojas estaban en blanco. Además, la última se encontraba doblada, y había escritas en ella palabras sueltas sin ningún sentido. En ese momento todos mis compañeros se han puesto a preguntarse el por qué de ese misterioso libro. Aquí he intervenido yo y he pensado que, ya que estaba vacío, sería buena idea que cada uno escribiésemos una frase que continuara la anterior, para así formar una historia. La idea ha gustado a don Matías y al resto de mis compañeros, por lo que, durante el resto de la clase, hemos ido llenando el libro de palabras. Ya de camino a casa, al cruzar la primera esquina me he parado delante de un robusto árbol lleno de pajaritos en su copa, y se me ha ocurrido que podría dejar el libro a su lado. Espero que, como yo, otros niños recojan el libro y lo vayan llenando de historias.

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2) Versión cuento infantil

Érase una vez, un reino muy, muy lejano, dominado, al caer las noches, por unas siniestras sombras que tenían atemorizados a sus pacíficos habitantes. En una de esas noches, una de ellas atravesó un verde y pequeño paraje de la región portando un antiquísimo libro, encuadernado en piel de la mejor calidad, pero que el paso del tiempo había estropeado. La sombra, sigilosamente, lo depositó en una roca cercana a un árbol. En ese momento, un torbellino provocó que el libro se abriera y sus páginas pasaran con gran celeridad. Cuando cesó este viento, el libro se cerró, pero una de sus hojas quedó doblada.
A la mañana siguiente, la joven y rubia princesa Carolina, famosa en todo el reino por su belleza y gracia natural, cabalgaba en su radiante y blanco palafrén de camino a sus clases de Saberes Generales. Siempre pasaba por el verde paraje, y ese día no iba a ser una excepción. Al llegar a él, vio el libro que la sombra había dejado, y, con su alegría habitual, lo recogió. Ya en clase, mientras el maestro explicaba la lección, el libro, que estaba en la mesa de la princesa, cayó al suelo. El maestro, lleno de curiosidad, lo abrió, sorprendiéndose de que las hojas estuviesen en blanco, y de que la última estuviese doblada, con palabras escritas en una bella caligrafía, pero sin sentido aparente. “¡Oh! ¿Qué significa esto?”, dijo un alumno. “¡Las sombras quieren decirnos algo!”, aventuró otro. La bella Carolina, sagaz y perspicaz, sabía por su padre, el rey Segismundo, que las sombras llevaban mucho tiempo deseando comunicarse con la población, en busca de una pacífica reconciliación. Quizás ésta era una de sus formas para conseguirlo. Así pues, propuso que cada uno de los alumnos escribiesen frases en las blancas páginas del libro, que fuesen formando poco a poco un mensaje de paz dirigido a las sombras.
La clase terminó, y Carolina, de nuevo en su caballo, cabalgó hasta encontrar un árbol donde dejar este libro, ya a medio escribir. Con el paso de los días, otros habitantes recogieron el libro y continuaron el trabajo que Carolina había iniciado. Esto permitió que, las sombras, al volver a cogerlo, leyesen esos mensajes de paz, y dejasen, al fin, dormir tranquilos y sin temor a los habitantes de este reino lejano.

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3) Desde el punto de vista del libro

Mi dueño me abandonó en un banco del parque. La noche era fría, y el viento me abrió de par en par, moviendo mis hojas. Al cesar el viento, me cerré de golpe, y noté un agudo dolor en mi última página, que había quedado doblada. Pero, a pesar de mi sufrimiento, pude descansar aquella infama noche.
Con los primeros rayos del sol, sentí que unas manos infantiles me cogían de las tapas. Pude observar, desde la posición en la que me portaba, que era una niña llamada Carolina, pues eso ponía en su babi. Deduje que debía tener unos 6 o 7 años. Me llevó a su colegio. Me colocó en un extremo de su pupitre, desde el cual podía oír la lección de la maestra, que por lo que oír, se llamaba Azucena. Pero a los pocos minutos, me precipité hacia el suelo. Por suerte, la profe me cogió antes de que perdiese la conciencia. Ella se sorprendió al ver que mis hojas estaban en blanco, y que la última, doblada, aparecía con palabras sueltas sin conexión alguna entre ellas. Azucena preguntaba a Carolina que qué era yo. La niña dijo que me había encontrado en un banco, y que sería divertido escribir en mis inmaculadas hojas frases que formasen al final una historia. Dicho y hecho. Una oleada de lápices me cosquillearon por dentro.
Cinco horas después, Carolina me dejó en un árbol cercano a la escuela. Con el paso de las semanas, fue pasando a otras manos, que volvieron a cosquillearme, llenándome de palabras (y también de números, dibujos…). Hasta que un buen día, me donaron al Museo de curiosidades de la ciudad. Desde mi vitrina de cristal, veo pasar, semana tras semana, a cientos de curiosos. Aún mantengo la esperanza de que Carolina, la niña que comenzó a llenar mi vida de sentido, se acuerde de mí y me visite.

9 variaciones: introducción


Raymond Queneau y Matt Madden nos han enseñado cómo una historia, una situación, por sencilla o intrascendente que sea, puede contarse de muchas y diversas maneras, variando tanto el continente (prosa, verso, cómic, etc.) como el contenido (más humorístico, más trágico, esquemático, etc.). En clase de Métodos de Creatividad hemos creado una historia, llamada "El libro perdido", a la que tenemos que reelaborar de nueve formas diferentes. El relato base es el siguiente:
"El libro perdido"
Una oscura silueta atravesó el parque. Llevaba consigo un libro de aspecto viejo. Lo depositó en un banco. La fuerza del viento hizo que se abriera y pasaran las páginas. En el momento en que se cerró, una de ellas quedó doblada.
Por la mañana, una joven recogió el libro. Se llamaba Carolina e iba de camino hacia el colegio. Cuando el profesor impartía clase, el libro cayó al suelo y llamó la atención de él. Lo abrió, y para su sorpresa, las hojas estaban en blanco. Resultó que la última se encontraba doblada, con palabras sueltas sin sentido aparente.
Los alumnos se preguntaban por qué estaba vacío y cuál era el sentido de su existencia. Carolina propuso que, al no haber escritura alguna, se inventara una historia a través de las frases de cada uno de ellos.
Al acabar las clases, y ésta vez con el libro a medio escribir, Carolina vio un árbol que le resultó llamativo. Decidió situarlo a su lado.
Poco a poco, muchas manos humildes continuarían las frases que habían encontrado en el libro, convirtiéndolas en una historia: la historia del pequeño libro perdido.


En próximos posts os mostraré mis nueve variaciones.


-La foto del libro está sacada de: